miércoles, enero 12, 2005

A ponerlos de homeopatitas en la calle...

Mi mas reciente querella es con los seguidores de la pseudomédica disciplina de Samuel Hahnemann, la homeopatía, que es el actual objetivo de mis bombas. ¿Por que me ensaño tanto con ella? Vamos a ver.

Hace unos dos meses di una clase de introduccion a la oratoria en un curso de último año de secundario. En el transcurso de la misma mencioné, muy superficialmente, la homeopatía como ejemplo de engaño. Lo hice en parte porque sospechaba que alguien intentaría contradecirme, y estuve absolutamente acertado. Dos chicas al fondo pusieron cara de ofendidas y una de ellas intentó interrumpirme y argmentar algo, pero el tiempo era muy escaso para la clase que tenía que dar y no podía permitirme perder tiempo refutando tonterías homeopáticas.

Lo preocupante del caso es que se dio en un curso de orientación científica biológica, y la clase de oratoria que les estaba dando era parte de su preparación para presentar un proyecto de tesis a fin de año. Ahora me arrepiento un poco de no haberlas retenido a la salida del curso para intercambiar unas palabras... pero bueno, me doy cuenta que oportunidades no me van a faltar. No me escandaliza tampoco, la homeopatía es un embuste con fachada de medicina y no es raro que alguien poco informado se confunda... o no?

Lo que sí me hizo patinar un poco fue un episodio que sucedió una noche, hara unos tres o cuatro meses atrás, durante una clase de astronomía. Con los escasos alumnos que me quedaban nos desviamos ligeramente por las ramas y terminamos hablando de OVNIS, Fabio Zerpa (para quienes no sean argentinos, éste es el espantapájaros ufoilógico local), y demas embustes. Y en algun momento mencioné, al enumerar una lista de chupasangres, a los astrólogos, curanderos, y... los homeópatas.

Grande fue mi sorpresa cuando una alumna de segundo año (16 o 17 años) declaró, con toda seriedad, que ella iba a estudiar homeopatía despues de egresar el año siguiente. Me tomó desprevenido, lo mejor que pude articular fue algo así como que "déjese de tonterías y estudie algo de verdad". Sí, ya se, no fui muy diplomático. Le recomendé que si quería ayudar a la gente realmente que estudiara alguna disciplina médica científica. Y ella me contestó que "abriera mi mente", que la ciencia es "cerrada" y que "rechaza lo que no puede explicar", que "la ciencia no sabe todo"... en fin, los clásicos dogmas anti-ciencia de los paranormaleros.

Cuando empecé a explicarle acerca de lo que la ciencia realmente es y su comprensión del universo, exclamó en tono triunfante que la ciencia no podía explicar el amor, que no podía explicar un montón de cosas por estilo... como si eso fuera prueba de que la homeopatía funcionara... Pero dijo semejante cantidad de estupideces juntas, tan inconexas y a tanta velocidad que no tuve tiempo de articular una buena defensa. Comencé a armar una argumentación para tratar de hacerle ver a esa jovencita lo asombrosamente desordenado e ignorante de su pensamiento, pero justo la clase llegaba a su fin. Lo único que pude hacer fue referirle el URL de la página de ASALUP y que buscara el artículo sobre homeopatía, aunque dudo que haya hecho siquiera eso. Ella se fue con una sonrisa victoriosa, dejándome mirarla con pena mientras se iba, tan alegre en su ignorancia.... al final la noche no fue en vano, pero de eso hablaré otro día.

Lo que realmente me saca de quicio es que una de mis mejores amigas, estudiante de Kinesiología, crea miopemente en la homeopatía. Me cuesta realmente aceptar que una mentalidad científica como la de ella se embuche semejante patraña sin permitirse procesar racinalmente los numerosos y fundados argumentos en contra. Ella sostiene que la práctica muestra que la homeopatía funciona, al punto que no busca defender la Homeopatía desde sus propios e indefendibles principios (los cuales ella ni siquiera conocía a fondo antes de que yo se los explicara) sino que se pone a buscar errores en mi argumentación, buscando alguna falla del pensamiento racional que dejara lugar al funcionamiento del curanderismo supersticioso de Hahnemann.

Por fin un día me dijo en tono triunfal que había encontrado la manera de joderme. Me dijo que buscara el "obstáculo epistemológico de Bachelard" y la "anomalía de Kuhn". De Bachelard no encontré mucho, prometo buscar mas. Pero cuando haga la disección detallada de la homeopatía voy a explicar con mas detalle lo que dice Kuhn. Aparentemente mi amiga cree que la Homeopatía es una "anomalía de Kuhn" esperando un cambio de paradigma. Y no es así querida. Si entendí bien y según tus propias palabras, dicha anomalía es racionalmente demostrable si se la busca. Y no es el caso.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Estuve leyendo algunos de tus posts y me han hecho pensar algunas cosillas y me detuve en los que hablan de homeopatía.
Mirá muy en resumidísimas cuentas creo que: Más allá de la teoría de los humores hipocrática, la homeopatía en estos días no se reduce solamente a eso. Muchos la utilizan ante la falta de respuestas frente a determinadas afecciones a la salud que la medicina tradicional no ha podido resolver, otros tantos la utilizan como modo de no ingerir tantos medicamentos con ingredientes químicamente activos. Algo que se acercaría más a la medicina naturista.
Y la gran mayoría de los medicamentos que utilizamos parte de componentes naturales modificados químicamente, o del estudio de la reacción del cuerpo humano ante hierbas, semillas, etc
El caso es que no todas las verdades deberían estar amparadas bajo las formas de la ciencia. Porque también, bien sabemos de su verdad, que es refutable y factible de ser modificada.
Si bien la homeopatía no es una ciencia, en algunas oportunidades nos podría ofrecer respuestas, igual que nuestra medicina occidental nos las ha podido dar en otras tantas de las que nos valemos. En ciencia no hay absolutos posibles, y esa es la primera “verdad”. Entonces no le pidamos absolutos a la homeopatía tampoco, bla bla bla
El caso y a lo que voy en realidad es que mi vieja, que es médica occidental pediatra, no cree ni en gualichos, ni en curanderos, ni en homeopatía, y sin embargo me contó que a veces cuando los niños venían llenos de verrugas, algunos los han mandado históricamente a los curanderos, ya que la medicina tradicional no puede resolver la disolución de éstas en la gran mayoría de los casos. Los curanderos, algunos, las sacaban con unas cruces de tinta china. Luego se descubrió que hay un componente en la tinta china que hace que las verrugas se sequen y se está utilizando ahora algo que proviene del estudio del componente de la tinta china para curar las verrugas. A modo de un simple y singular ejemplo.
No quiero caer tampoco en anecdotismos inútiles para tratar de justificar lo injustificable.
Ni pretendo valerme de unos pocos o muchos ejemplos que convaliden una postura determinada.
Lo que digo,- dejando un poco de lado las chantadas posmodernas que utilizan “lo alternativo” como modo de salvarse del capitalismo avasallante-alienante o sentir que están en contra del orden establecido o que la magia, que el esoterismo y que ocho cuartos, y esos malos usos de las alternatividades, o de las supuestas realidades invisibles, que ya bien conocemos así como también los ejemplos de médicos occidentalistas que han hecho desastres- es que la homeopatía existe desde principios de siglo XlX y ha surtido efectos, como decirlo, satisfactorios y sanadores, a muchas personas que siguen eligiéndola. Y que si sirve porqué no vamos a utilizarla?
Y vos dirás: cuál es el límite? Cómo saber si sirve?
No lo sé, que se yo.
Por ahora sólo te puedo decir que todos somos conejillos de indias, tanto en la homeopatía, como en la medicina tradicional.
También que yo me quiero morir, no quiero ser eterna. Que tanto curarnos de absolutamente todo! Algo nos tiene que matar! Lo único que espero es que no sea el hambre!
saludosssss
Natalia

8:56 a. m.  

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